Un día, como otro cualquiera buscando información por internet, me encontré una página que hablaba de «Turismo Slow». La curiosidad me hizo seguir leyendo y averiguar que era esto de «Turismo Slow». Me gustó el concepto, «Turismo Lento». La verdad es que vamos demasiado acelerados en la vida, y echar un poco el freno de vez en cuando no va nada mal.
Hoy tengo mi propio negocio de terapias naturales y alimentación energética y estoy aplicando este concepto. Quiero animar a la gente a realizar las vacaciones para, en primer lugar, sin duda, DISFRUTAR, pero dejar tiempo para cuidar nuestro cuerpo que es nuestro santuario y que merece hacer un reset para seguir trabajando el resto del año. Le exigimos demasiado a nuestro cuerpo y luego nos pasa factura.
Para mí, Turismo Lento es planificar sin poner tiempos. A la gente que le gusta viajar, seguramente intenta visitar el mayor número posible de sitios emblemáticos de ese país, ciudad, etc. Esto conlleva levantarse pronto e ir todo el día pendiente del reloj para llegar a todo, y para rematar el día, cena tardía para que cunda el día. Ya que en las próximas vacaciones seguramente se buscará otro destino diferente. Yo, aunque no he sido mucho de viajar, también pensaba así. Ahora me cuestiono qué es más importante, la cantidad de destinos diferentes que puedo visitar y ver todo lo que pueda, o, recrearme con lo que veo y dedicarle el tiempo que me apetezca, no importando si solo puedo visitar un lugar emblemático o varios. Para mí ahora es más importante la calidad que la cantidad.